Rotura de la película lagrimal
En el funcionamiento normal del ojo, se
produce la película lagrimal, ésta se reparte por la superficie ocular y se elimina de forma continuada a través de pequeños orificios situados en el borde de los párpados superior e inferior. Nuestro reflejo del parpadeo se debe a una reducción y evaporación de la película lagrimal; y es precisamente este reflejo automático el que nos permite parpadear y renovar ésta película lagrimal. Este proceso de reducción y evaporación es lo que produce la rotura de la película lagrimal.
Cuando la producción de película lagrimal es insuficiente para mantener los ojos húmedos entre dos parpadeos o cuando su composición es anormal, la Rotura de la película lagrimal puede producirse demasiado rápido, posiblemente antes de sentir la necesidad de parpadear. Esto provoca la aparición de zonas secas en la superficie del ojo y, en particular, en la córnea.
Aunque la película lagrimal sea relativamente normal, pueden aparecer igualmente zonas secas si la córnea se ha visto afectada de algún modo. Las células de la superficie corneal están recubiertas por unas estructuras muy delicadas, microvellosidades, que permiten que la película lagrimal se adhiera al ojo. Cuando dichas estructuras se dañan, la rotura de la película lagrimal se produce demasiado deprisa.